Ranch

 

EL RANCHERIO COLONIAL

El viento campestre aromatizó por mucho tiempo el Rancherio Colonial,
donde viví mi infancia y adolescencia.  ¿Dónde están mis raíces! La
brisa recorría todo el espacio que comprende aquel sitio, indagando sobre
los hechos acaecidos durante una temporada..  Figuro que a la vuelta del
molino, estarían ocultos los pergaminos que acotan los viejos amorios
de las muchachonas que habitaban por ese caserio…  – Sinceridad en el
amor, aunque mal nos paguen – expresaban los ancianos de aquella época;
mientras, la brisa engalanaba con sus movimientos el color de los
arbustos que permanecían alrededor; el viento esparcía los encantos
provenientes del manantial…  Las aguas humedecieron las paredes del
rancherío, originando pequeñas filtraciones que se agrietaron en el olvido…
Mucha era la gente que iba de paseo por tal sitio, a pesar de que
existía un letrero el cual decía – Prohibido caminar por esta propiedad –
pues sus dueños recelaban que alguien les miroteara los objetos que
estaban
allí, mucho menos que se introdujeran extraños.  El rancherío colonial
viste empañado de innumerables vivencias.

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