Caribe

 

Dialècticas de un diàlogo

   ¿Quiénes acosan el silencio de la ingenuidad?

Un torbellino de efusividad para aquel que vaticina lo contraste a la imberbe, la hegemonía del fracaso se vincula con lo irrisorio, cualquier entuerto sorpresivo emanarà su eficiente solución

¿De dónde procede el hábito del monje?

Huelo a incertidumbre hollada en la ira venenosa de los villanos que maquinan lo luctuoso.

¡Arraigar la audiencia magnánima! 

La redundancia objeciona lo semántico aupando por un símbolo sin corrección.
Reitero que al tropezar con la estadía vernácula del ser sugiero a los más allegados al arte que expongo de forma incondicional tal vez al marchar a otra comarca alguien se recuerde del verso en prosa registrado al dorso querendón.

     La arenga del majadero propicia vulnerabilidad hacia la detención concrita de lo soez encuitando el balance adusto que boceto la hilacion jacarandosa.

   Embullir el cincel retulante que modifique la planicie boyante tejiendo los bullicios acantonados al circulo ribombo, acuoza sea la burbuja que sucinta la vehemencia latosa de los pilanderos.

    Indicar al farayan incitante de pleitesía que genera la estrambótica flexibilidad

¡Cuàntiosa tenacidad abroga los proveedores de sacrilegios!

Que insulto para el que patrocina la careta oscura y la fraternidad criminal.

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