FigarE

Inducciones de un diálogo

A un existe tiempo de tornar, que renuncies al insano vicio de los festines con laurel y cactuas, agobiantes virginias, tu gesto inductivo y voluctuoso.
¡Basta de desvanes!
Regresa al recinto eclesiástico, viejo bardo, tu
aliento – pobretón azulejo- se apasiona por la caricia esfumante de una
luminosidad, disfrute de  avidez.
Durante la remembranza dista el pensamiento ensanchado, tu trecho es el mío, desvanecido de cuita en su silueta, rumor litigante que aflorar los instantes cabizbajos y el ofusco existir refugiante dardo.
La retentiva que aviva y no parece más carcome hasta sangrar el alma.
¡Oh! Amigo, excluye los avatares del palacio,
afronta la altivez de tu espíritu, no perturbes de los escenarios lo
armónico, falaz cohesión de pórticos y plintones, fulgente superficie como
la aurora. Permite que el umbral aduzca el menester de los veleros,
sucumban donde la placidez sea vértice que adjunte y estruje la virtud
feneciendo, despeja el maculo horizontal cual de pusilánimes  colinas se
connota.

Lejos del asedio monte brumoso, espande tu hoguera, ir venturoso a dormitar en silencio tu quebrantez y como lucero cósmico  en campo huraño, insólita aspiración que ventila tu Silva. Libera tu a dolencia hasta trastumbar la fiesta voluble, tal vez el vicioso atractivo active la función y se destile de flor proez, exorne la falacia donde el afecto agradece lo sediento y acobije de platanales la fisura urbana, festejen en al demencia del destajo pardoso, languidez y retaliación turgente.

Se que es de diamante lisonjear al bravío y tosco; señor, sabrán cuantos miserables le rinden pleitesía, detesta el arte ambiguo ya declinado de la desvergüenza el flirtes atosigante que al escabrioso cardo a la ensoñación vanal, esquiva el lance.

Árido jazmín de broche aurífero, errante bodegónen fulgidez belleza, rosa.

Lumínica, el cocuyo viajero convalece la espesura

Mi secreto de confesión luce compatible sin arengar  dilemas que atrofien
los principios cristianos intruidos en mi ser.
A nadie negaré lo expuesto
a trevés de mis diálogos, amparado en los hechos y las escenas
circunstanciales sustentado ante lo veras, cualquier señalamiento o
distinción elocuente
¡Nada personal¡
Menos entrar en polémica cualquier
creencia mundanal destine la fe del hombre que exhorta.
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s